Los logros de la ciencia y tecnología
modernas son tan impresionantes e influyentes que, a veces, existe la tendencia
a pensar que todos los problemas pueden resolverse por el método científico, y
que cualquier problema que no pueda ser resuelto por este método es un
pseudoproblema carente de sentido.
Los límites de la ciencia vienen
establecidos por su naturaleza intrínseca, que la hace ser lo que es, y por los
presupuestos de la sociedad humana que influyen en su vitalidad y afectan
incluso a su misma existencia. La actividad de la ciencia está limitada además
por su objeto, por su punto de vista, sus técnicas y sus criterios de
significación.
La ciencia no puede definirse mediante
una fórmula nítida y simple; constituye una grandiosa y heterogénea aventura de
la mente humana que desborda continuamente y por todos los lados las
definiciones de los filósofos.
La ciencia concierne al “entorno” del
hombre, y con este término nos referimos a los objetos materiales, sólidos, líquidos y gaseosos, que
experimentamos a través de nuestros sentidos.
La ciencia ha de ser “sistemática: porque
de otro modo no constituiría un cuerpo coherente de conocimiento. Observaciones
y mediciones fortuitas no podrían construir nunca conocimiento científico, o
derivar de él.
La ciencia, pues, existe esencialmente
en la mente corporativa de la comunidad científica, y aunque la mayor parte de
ella se encuentra impresa en libros y artículos, es esta mente corporativa lo
que preserva su significado y garantiza su validez.
Después de las ciencias físicas vienen
las biologías, y luego las ciencias psicológicas; y es entre estas últimas
donde resulta difícil identificar cualquier límite claro a lo que poder llamar
ciencia con propiedad.
Los presupuestos de la ciencia:
La cuestión de los presupuestos de la
ciencia puede plantearse en su forma más aguda preguntándose por qué se
desarrolló la ciencia en la Europa del siglo XVII y no en cualquier otra de las
grandes civilizaciones de la antigüedad.
Babilonia, Egipto, la India, China,
Grecia y Roma, alcanzaron altos niveles de civilización y capacidad tecnológicas,
y existieron durante muchos cientos de años. Sin embargo en ninguna de estas
civilizaciones se desarrolló la ciencia de forma reconocible, excepto tal vez
en unos cuantos individuos geniales, particularmente en la antigua Grecia.
Los límites de la ciencia según su
objeto:
1. Regularidades:
Los científicos buscan la comprensión del mundo, y esto significa, en la
práctica, que intentamos descubrir regularidades en el comportamiento de las
diferentes partes del mismo.
2. Puntos
de vista: Un objeto o fenómeno puede ser abordado desde muchos puntos de vista
distintos, poseyendo cada uno su propia validez. La descripción de un objeto
puede que sea completa en un sentido, no obstante omitir totalmente rasgos que
desde otro punto de vista son igualmente importantes.
3. Técnicas:
Una parte esencial de la ciencia está formada por las técnicas empleadas para
obtener los resultados incorporados en la concepción científica del mundo.
4. Criterios
de significación: Es posible hacer observaciones y mediciones de forma
plenamente científica sobre cosas o procesos que son objetos válidos para el
estudio científico, y sin embargo obtener resultados que no poseen
significación científica alguna.

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