Hipatia enseña
Dentro del recinto donde se encuentra el Museo de
Alejandría y el Serapeum, Hipatia (la actriz Rachel Weisz)
enseña matemáticas, astronomía y filosofía a los hijos de la élite de
Alejandría. Entre sus alumnos está Orestes (el actor Oscar Isaac)
y Sinesio (el actor Rupert Evans). También el
joven esclavo Davo (el actor Max Minghella)
enamorado de Hipatia, presente en las clases como ayudante, escucha con
atención las enseñanzas de su ama. Orestes -que llegará a ser el Prefecto
romano en Alejandría- también se enamora de la hermosa y
cautivadora maestra, pretendiéndola en matrimonio.
La revueltas y los enfrentamientos
En los barrios de la ciudad reina el descontento, los
cristianos muestran su creciente fortaleza burlándose del dios greco-egipcio Serapis,
a quien consideran un falso Dios, un Dios pagano. La
actitud provocadora de los cristianos desencadena un ataque mortal contra ellos
que será el comienzo de una espiral de violencia cruzada entre las distintas
facciones religiosas -cristianos,greco-egipcios, judíos-
y los distintos estamentos de poder -el patriarcado alejandrino y el poder
imperial-. En la primera refriega Teón de Alejandría, padre de Hipatia, es herido
de muerte. La violencia crece sin control y la venganza se adueña de
Alejandría. Los cristianos, numerosos y bien organizados sitian el recinto
sagrado. Ante esta dramática situación Hipatia protege a sus discípulos, de
manera especial a los cristianos, y entre ellos a Davo, su esclavo. El sitio perdura. Desde Roma el Emperador proclama
la inmediata expulsión del recinto de sus moradores legitimando a los
cristianos.
El asalto y la victoria cristiana
La situación es desesperada, atrapada tras los muros
la astrónoma Hipatia lucha
por salvar los pergaminos que guardan la sabiduría del mundo antiguo. Junto
a ella resiste Davo, que se debate entre el amor que le profesa y
la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los
cristianos. Davo es manumitido por su ama Hipatia que huye acongojada junto a
sus discípulos y los patricios. La expulsión se consuma: los edificios son
expoliados y arrasados.
Pero la paz no llega. La provocación de los cristianos a los judíos en
una representación teatral y la falta de respuesta de la
autoridad hace que estos se tomen la justicia por su mano -con una encerrona en
la que mueren numerosos cristianos- pero que de nada servirá ya que los judíos
serán finalmente masacrados y expulsados de la ciudad. Los cristianos
consolidan su poder y lo aplican sin misericordia.
La expulsión de Hipatia y los suyos de los edificios
oficiales y emblemáticos -que han quedado en manos de los cristianos- no parece
ser suficiente. Los jerarcas cristianos confabulan contra
el prefecto Orestes a quien quieren obligar ante la Biblia a
que abjure de su fidelidad a Hipatia.
La desolación
La vida de Hipatia está en riesgo. Ella representa la
negación del patriarcado y de los patriarcas
cristianos: una mujer no sometida a ningún hombre, culta,
reconocida matemática y astrónoma, admirada por sus discípulos que además se
niega a convertirse a una religión en
la que no cree, el cristianismo.
Ante la Biblia, el
obispo Cirilo de Alejandría condena a
Hipatia por pagana y bruja y ordena su lapidación.
Los seguidores del obispo buscan por las calles tumultuosas de Alejandría a
Hipatia para ejecutarla. En la algarabía, Davo, su antiguo
esclavo, aún enamorado, también la busca con el fin de salvarla de los
seguidores de Cirilo, pero cuando la encuentra, ya es demasiado
tarde, debido a que ya se encontraba en camino para su ejecución. Davo decide
seguirlos y antes de que Hipatia sea apedreada, descuartizada y arrastrada por
las calles, le quita la vida durante un momento de descuido de parte de los
ejecutores para evitarle cualquier dolor fisico.
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