El ser humano por naturaleza busca la explicación de lo que suele suceder a su alrededor; vale decir, busca, desea y quiere conocer y tener una explicación de la realidad que la afecta, en el medio ambiente donde se desenvuelve. No obstante, se observa que la ciencia se encuentra atrapada en una evidente entropía, en una endogamia, en un lenguaje técnico que no entiende el ciudadano normal y corriente. No lográndose la verdadera simbiosis entre ciencia y población. Visto esto, al parecer el problema no es la ciencia, sino más bien la pseudociencia, debido a que la sociedad acepta sus explicaciones por demás inteligibles, más sencillas, más directas, aunque también más erróneas. Para Moore John N. (1973). "La sociedad moderna carece de capacidad crítica, de un sentido del escepticismo que le haga plantearse si los mensajes que recibe de las pseudociencias, concepto ampliamente descritos como se refirió y que evidentemente son engañosos. Y ello se traduce en un aislamiento de la ciencia que, a la larga, acaba suponiéndole una grave limitación.
Con el desarrollo del capitalismo la ciencia moderna adquirió un gran impulso, evidenciándose en beneficios parciales para la humanidad. Para nadie es un secreto que con el avance capitalista paradójicamente se ha impedido el avance de la ciencia, ya que han surgido descubrimientos que evidentemente han demostrado ser perjudiciales, como por ejemplo el uso de la energía nuclear con fines destructivos, cuyas consecuencias mortales están íntimamente vinculadas con los valores asociados a los científicos y por ende a la irracionalidad del capitalismo. Varsavskyn (1972), afirmó al respecto lo siguiente, cito: "Se generan algunos logros puntuales que benefician al conjunto… en ocasiones los criterios de las clases dominantes producen espacios para el beneficio colectivo, aunque el fin perseguido sea una maximización del beneficio acotado a esos grupos minoritarios".
Sin la ciencia, la humanidad se encontraría acéfala o en total abandono para resolver la infinidad de problemas que la aquejan. La ciencia, está condicionada a la postura adoptada por cada científico, los prejuicios y el contexto histórico social; día a día se ve amenazada y mermada por la competencia individual, la persecución enfermiza del prestigio, el éxito y el ejercicio profesional atado al lucro y los fuertes intereses económicos encuadrados a través de las patentes. De allí que sea necesario que los científicos se expongan a un tribunal de certificación; ya que sería la única instancia en que las hipótesis formuladas logren ser validadas o no con autoridad; a los efectos de la búsqueda de su transformación en conocimiento científico.
No es lógico aseverar que todo conocimiento gestado dentro del campo científico sea definitivo, lo que si es lógico es considerar que está al margen de cualquier sospecha sobre posibles condicionantes. Para Varsavsky Oscar (1972): "La misión del científico rebelde es estudiar con toda seriedad y usando todas las armas de la ciencia los problemas del cambio de sistema social, en todas sus etapas y en todos sus aspectos, teóricos y prácticos".
Las sospechas son lógicas dados los acontecimientos que se han presentado, como por ejemplo, el enfrentamiento surgido para el año 1984, entre Gallo Robert de EEUU y Montagnier Luc de Francia, respecto al descubrimiento del virus del SIDA. De igual forma, cuando coreano Hwang Woo Suk, falsificó sus estudios sobre la clonación de células madre; así como también, Jon Subdo (2004-2005), científico noruego, quien confesó haber falsificado estudios sobre cáncer de boca a los efectos de ganar reconocimiento.
Estas historias son las que reflejan los obstáculos que enfrenta el desarrollo de la ciencia, los cuales evidentemente están condicionados por factores gestados en el contexto competitivo, cuya intención es mejorar el posicionamiento de competidores, en vez de investigadores, preocupados más por el prestigio y sus consecuencias materiales, que por el desarrollo de la ciencia en beneficio de la sociedad.
En un artículo publicado en el Nacional de fecha 17/07/2008, página 8, de la sección Ciencia y Ambiente, denominado el virus del SIDA tiene un talón de Aquiles, se aprecia lo siguiente, cito: "Los científicos de la Universidad de Texas Sudhir Paul, Yasuhiro Nishiyama y Stephanie Planque, encontraron el talón de Aquiles del virus del SIDA en una parte de la proteína que lo recubre, esencial para el desarrollo del virus en las células a las que ataca… es un pequeño tramo entre los aminoácidos 421-433 de la proteína gp 120, que envuelve al virus de inmunodeficiencia humana… El equipo médico fue capaz de fragmentar la proteína y destruir el tramo de aminoácidos que actúa como cerebro y engaña al organismo, algo que será muy útil en el tratamiento y la prevención de la enfermedad"
Sin embargo y en definitiva las limitaciones de la ciencia la podemos resumir de la manera siguiente: a la ciencia la realizan seres humanos, por tanto es sujeto de error. La misma forma de utilizar el método científico o de interpretar los resultados puede llevar a error. Al ser un proceso muy dinámico, su validez puede ser cuestionable, debido a que lo que hoy es cierto ayer era otra cosa. Pueden manipularse los resultados para obtener algún fin y no siempre es accesible a todos.

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